• Recónditas calas, playas fósiles y enclaves rocosos conforman esta zona declarada Área Natural de Especial Interés.
  • Su fondo marino, con zonas de Posidonia oceánica, convierte al entorno en el enclave perfecto para una escapada otoñal.

Palma, XX de octubre de 2018.- Caminos serpenteantes, fauna fósil y una combinación de calas de arena y roca reciben al visitante que se adentra en este espacio natural. Todo teñido por el filtro de la Posidonia Oceánica, que protagoniza buena parte del fondo marino de Es Carnatge.

Declarada Área Natural de Especial Interés, este enclave, a apenas 5 kilómetros del corazón de Palma es la perfecta mezcla de guiños al pasado con un homenaje a la naturaleza balear más genuina. Junto a las praderas de Posidonia, especies como el romero macho, el sisallo y diferentes arbustos endémicos del Mediterráneo alimentan un paisaje habitado por gaviotas, virots (más conocida como pardela balear) y los cormoranes.

Con sendas habilitadas para el ciclista y para el peatón, recorrer Es Carnatge supone toda una inmersión en la Palma más verde, donde tesoros naturales como Cala Pudent o yacimientos fósiles de especies extintas como el Myotragus balearicus son auténticas piezas de este museo al aire libre.

Importante base defensiva frente a los intentos de conquista del pasado, Es Carnatge está salpicado por una serie de trincheras, túneles y bases para cañones, construcciones que dotan de cierta solemnidad a una zona pensada para la desconexión y habilitada con zonas de descanso para el peatón y el ciclista.

Las impresionantes vistas del litoral de Palma hacen de este lugar un paseo perfecto para disfrutar con perros, especialmente en esta época, cuando está permitido acceder con ellos a Es Carnatge.

Una auténtica inmersión en la naturaleza mallorquina, con carteles explicativos acerca del valor natural de esta área, y habilitado con varios aparcamientos para bicicletas.

Más de 30 mil metros cuadrados de área natural entre Cala Pudent y Cova des Bufador, que supone todo un objeto de estudio gracias a su interés paleontológico y geológico. Aunque en esta zona no está permitido el baño, la playa de Ciutat Jardí al oeste o Cala Estancia al este son lugares perfectos para los que deseen darse un chapuzón otoñal.

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